Todavía me emociono al recordarte.
Solo respiraba por tus ojos… Pero un día se abrió la puerta de la vida y tu amor salió por ella… y desde entonces me encuentro rodeada de soledad.
Hoy he dormido bien. ¿Sabes por qué? Tú estabas a mi lado; tu cabeza, sobre mi cuerpo, en la postura en que dormíamos siempre…pero, al despertarme, ¡fue terrible! No estabas, a mi lado. No, y ya nunca más lo estarás; algo que debo aún aprender a aceptar.
No sé si deseo seguir teniendo estos sueños; son tan hermosos y reales que no quisiera despertar. Comprendo que esto es inevitable, y al hacerlo vuelve mi nostalgia por no tenerte junto a mí.
Con todo mis fuerzas puedo gritar a los cuatro vientos que nos amamos sin límites ni fronteras. Tanto fue así que, desde que no te tengo, no sé dónde debo ir; no encuentro lugar alguno ni espacio que me permita quedarme; ni allá ni acá. Tú me diste lo indecible, sin embargo, no me enseñaste a estar sin ti; a ver las cosas como son realmente, no como tú me lo hiciste apreciar. Esto no es un reproche, no; es un reclamo de amor…
Qué puedo hacer en estos momentos… Delante de todos doy compañía, cariño, amor; no obstante, al verme tan sola me siento en ocasiones como un barco sin timón, porque no sé dirigir mi vida. Tanto, que es inmensurable mi desasosiego; es cual una agonía en vida el no aceptar tu no regreso...

