Dama de RojoEDITH AGUIRRE
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Escrito · Edith Aguirre

MI PASO POR LA VIDA

Edith sonriendo con un pañuelo rojo al cuello
Archivo de Dama de Rojo
Lectura a tu medida

En estos días de confinamiento me preparé como si fuese a un retiro espiritual, tengo experiencias en ellos, pues siendo muy joven participé en muchos. Pero eso es otra historia. Recibí tanta paz que mi cerebro recordó momentos ocurridos en el pasado: situaciones, acontecimientos felices y también tristes. Los analicé a todos, uno por uno y descubrí, admito, las razones de mi modo de ser.

Sí, han quedado secuelas que marcaron la mente, así como otras también mi cuerpo; pero lo agradezco. Confortan y mucho.  Por todo esto, comprendí y acepté que no importó la lucha;  fue cruel, pero gracias a ella logré  llegar a mi ocaso, algo muy  importante. Desde aquellas experiencias lo fácil no me agrada, cuanto más difíciles son me enfrasco con ansias y devoción hasta lograr mis objetivos. 

Deleite  del camino, a pesar de las lágrimas derramadas y tristezas; por las espinas o  piedras encontradas en él, mas aprendí  a vivir, amarme a mí misma para dar y recibir  amor.

Jamás me arrepentiré. Siento satisfacción por el  tiempo dedicado a quienes me hacían sentir bien. Pero, eso sí, nunca más llamaré la atención, ni a la amistad, ni al amor. Aquellos que crean quererme, vendrán para decir o demostrar sus sentimientos, con las palabras o acciones justas. Aguardaré, a que suceda lo que haya de suceder. Si  alguien se cruzara conmigo, y por ello tuviese que vivir una situación o una injusticia emocional, actuaría de una sola manera.

Si  llamo y  no contestan, desistiré. No permitiré el castigarme,  por la indiferencia a mis mensajes sin respuesta, o a los silencios, antes tan dolorosos. No me ha ocurrido nunca, pero si me ignoran, o compruebo que no desean mi compañía, me apartaré en silencio. ¿Cómo podré esperar a quien no me aguarda? Tampoco  mendigare, sé que el amor no se grita, ni se exige, ni se implora,ni se ignora, pero si lo siento, lo demostraré cultivando y dando lo mejor de mí. Para aquellos que dicen quererme tendrán mi cariño, más si me comprenden y sin importarles mi forma de ser o juzgando mi conducta.

Siempre (no voy a olvidarlo) en las mañanas empezaré el día dibujando una sonrisa ante el espejo, y al salir a la calle se la obsequiaré a quienes se crucen conmigo. Ayudaré a  los niños, ancianos y enfermos, si necesitan ayuda para hacer algo; sé que esto me hará sentir dicha, pero mucho más me valorizarè por mi forma de ser y respetar a los demás. Si alguien, (podría ocurrir), me descuida no querrá decir que yo no deba hacer lo posible por rodearme y cultivar a personas que me quieran a su lado.

Durante el transcurso de mi existencia  conocí  a muchas personas y he pasado bien con ellas. Con otras, muy pocas, no ha sido así. Sin embargo, comprendí rápidamente que esos momentos son parte de la vida; y que  las experiencias negativas  me beneficiaron, así pude  llegar a este punto, para subsistir con felicidad.

Mi problema en la cadera me impide caminar, el brazo izquierdo y las manos son débiles.  No me siento mal. Doy gracias a Dios porque lentamente puedo llevar la comida a  la boca.  Tanto mis duchas diarias  como mi higiene personal  e íntima las realizó sin necesitar  ayuda, perfectamente;  mi mente es lúcida y la memoria excelente. Vivo sola y no percibo la soledad, al contrario los días se me hacen cortos.  Duermo muy bien como una beba. No dejaré atrás a mi enemigo, el tiempo cambiante más con lluvias. En estos días parezco una planta cuyas hojas han decaído por falta riego, pero sé la solución: ¡Descanso!

Para poder crear mis relatos estoy dejando poco a poco el programa de voz, imprescindible al no poder hacer manuscritos; ahora puedo escribirlos directamente en el ordenador.

He aceptado estos sucesos como lecciones valiosas que me fortalecieron para coexistir  en  mi paso por la vida.

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