Dama de RojoEDITH AGUIRRE
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Escrito · Edith Aguirre

HASTA QUE ME LLEVES

Un camino entre los árboles iluminado al amanecer
Johannes Plenio / Pexels
Lectura a tu medida

Daría mi vida por un beso tuyo, por sentir tus labios en los míos; por vibrar todo mi ser  y percibir lo mismo que el día en que estuvimos frente a frente por primera vez. Aquello fue como renacer nuevamente a la vida y sentir nuevos deseos de amor; pues yo ya presentía que te amaba…

Ganaste mi corazón a través de tus hermosos escritos primero, y de tus actos después, tanto para conmigo como hacia mis hijos. Y esta mujer, que estaba como muerta, volvió a la vida gracias a ellos; los sentía tan ciertos que, aun sin haber estado un solo instante junto a ti, llegué a adorarte, y supe que aquel candor, aquella pasión, serían solo tuyos y míos; ante todo, absolutamente nuestros.

¿Por qué me enseñaste a amarte tanto? ¡No, no es un reproche! Al contrario; es que partiste tan pronto… ¡No, mi amado, no te reprocho nada! Es tan solo un himno a nuestro amor.

Tu materia partió del mundo, y me dejaste sin tu presencia. Pero tus palabras, consejos, ejemplos y actos continúan latiendo, día a día, dentro de mí. Sigo percibiendo tu perfume; aún conservo el envase  con los restos que quedaron. Un frasquito que siempre me acompaña.

 Cuando te fuiste temí perder la razón. No obstante, me repuse y volví a poner los pies sobre la tierra, pues comprendí que debía seguir viviendo; que tenía otros seres a quienes continuar dando mi amor: mis hijos,  mis nietos, y a tanta gente que nos queremos.

Ya solo espero que vengas a buscarme hasta que me lleves contigo para seguir gozando de nuestro sublime amor.

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