Dama de RojoEDITH AGUIRRE
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Escrito · Edith Aguirre

MI INMENSA SOLEDAD

Un banco vacío junto al agua entre hojas de otoño
Julia Filirovska / Pexels
Lectura a tu medida

Ayer creí verte, es tanto mi deseo de sentir tu presencia, de percibir tu olor el qué nunca me abandonó porque mi cuerpo quedó impregnado y no lo quise dejar partir contigo. Lo llevare conmigo.

Mi vida es cual un gran vació imposible de llenar con nada, ni con nadie puedo lograrlo, en ningún instante, haciendo lo mínimo o como lo máximo.

 ¿Sabes? mi añoranza es inmensa, fue muy fuerte y doloroso tu adiós; y a pesar del tiempo transcurrido ha sido muy lenta, añoró tu ternura, quisiera sentir tu voz como cuando me decí­as:

“Te soñé, tu rostro, tu voz estaban siempre y en todo lugar a veces hasta te escuchaba reír, logrando así quitarme la soledad, que nunca me abandonaba.

Viví durante mucho tiempo buscándote, sin tener suerte. Tanto que decidí arrancarte para siempre de mis sueños y de mi vida. ¡Y, un día te encontré!, te tenía entre mis brazos, no podía creerlo. Te pedí de tratarnos y al poco tiempo fuiste mi esposa. Fuimos tan felices, éramos cual chiquilines…”

Ahora tú ya no estás. Comprendo que si continuases a mi lado me darí­as vida con tu amor. Para seguir viviendo y esperar mí partida.

Quisiera verte, tener nuestro éxtasis…, y así­ volver a ser dueña de tu amor. Con  tu destino y juntos.

A diario te siento a mi lado.

En mis sueños siempre estamos unidos. .  

Deseo tenerte y sentirte para enfrentar el resto de mis dí­as.

¡Olvidarte, nunca, jamás...!

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