Hace casi en dos semanas que no sé lo que me ocurre. Me sentaba frente al ordenador con deseos de escribir, y no podía, no surgía nada. Insistí, muchas veces, hasta que decidí desistir, sin dejar de decirme a mí misma: se terminó; no sé, es inútil; no puedo…
Han transcurrido cuatro días llegaba de hacer trámites cuando entraba una llamada; era mì querida amiga Helena, para decirme que había encontrado un texto que escribió cuando recibí mi primer libro, y me lo ha enviado; qué le avisara sí lo recibí. Después de colgar abrí el ordenador. Sí, allí estaba. La llamé y le confirme, lo leería más tarde.
Fue en horas de la tarde cuando me puse en ello. Es increíble la comunión que parece existir entre nosotras. Mi emoción fue muy grande, y a medida de seguir leyendo llegué a sentir algo que quizás no sepa expresar. Dos o tres veces volví a leerlo. Dejé pasar unos minutos y la llamé; creo que solo pude comentarle: “Gracias querida amiga hermana. Te pido disculpas porque no puedo seguir hablando. Prometo llamarte más tarde”. Y corté.
Mi estado emocional no me permitía decir nada más. Por ese mensaje hoy me he sentado frente al ordenador. Mi agradecimiento, Helena. Sin querer, me empujaste a seguir escribiendo. Nunca olvidaré…todo lo hermoso que has volcado en tu escrito.
Me siento muy feliz por tener una amiga como ella. Sin decirle lo que me ocurría me dejó nuevamente en la senda de las palabras escritas. Por ella llegué a escribir y seguiré creando.
Edith, sobre su primer libro escrito
1.- Libros de escritores célebres y bien preparados hay muchos, pero no en todos los textos hay corazón, sentimiento, historia enraizada con el alma asomando entre las palabras, como en éste. No está escrito por una persona con experiencia y conocimiento en el desarrollo literario perfecto, pero llega perfectamente a nuestros corazones y nos sumerge en su contar. Su autora lleva desde dos mil trece, involucrada en el aprendizaje de cómo plasmar los sentimientos que la compulsan a escribir. No tengo ninguna duda de que la historia que maneja en; “Para seguir viviendo” les conmoverá. Simbólicamente, he colocado esta fotografía en que aparece su libro en una escalera, una escalera que por sí mismo escalará si te regalas incursionar entre sus páginas

