Al no tener la dicha de tenerte mi lado, tomo mi pluma cargada con la sangre de mi corazón enamorado para decirte cuánto te sigo amando.
No puedo olvidar cómo temblaba estando a tu lado, en el momento que me tenías entre tus brazos. Si cierto tus besos eran apasionados y tiernos a la vez cuando estábamos juntos; pero también con solo al besar y juntar con ternura mi mano con la tuya, comprendo ahora que eso, ¡eso sí era amor! ¡Reconozco que sin ti debo aprender a vivir! Porque no te encuentro a mi lado, a donde quiera me encuentre. Nuestro Concierto de Aranjuez, guía mis dedos al escribir de nuestro amor. Fue y será por siempre nuestro himno. Lo decretamos el día que nos conocimos, por casualidad nos gustaba mucho a los dos.
Cuando me dejabas sola en casa, porque partías por unos días por tu trabajo, mis deseos era que… mi amor te acompañe. Pero en este viaje inesperado es sin retorno; estoy segura que nuestro amor perdurará para siempre.
Hoy ya no sueño en mí mañana, ¿sabes el motivo? Tú no estará! Sí vivo pensando en cómo me enseñaste y aprendí a amarte. Fui tu amiga, novia, amante esposa, lamentablemente no aprendí atesorar, los tantos instantes, pequeños como grandes detalles qué vivimos siendo el para el otro.
Durante mucho tiempo estuve esperando que retornes a mi lado. Seguía viendo entre los dos nuestro futuro. Creo no razonaba o no quería aceptar que nunca más estarías a mi lado. Llegué a temer el no sobrevivir sin tu presencia.
Por último, decirte gracias esposo mío, porque luego de ti; una terrible desolación. ¡Nada!
A nadie perteneceré. ¡Solo a ti!, hasta que mi cuerpo se convierta en polvo y mi corazón haya dejado de latir. Tan solo nombrándote repetirán:
¡TE AMO, TE AMARÉ!

