Sabemos que todos podemos escribir un relato, un cuento o una vivencia. No obstante, están aquellos que son tocados por el dedo divino, a quienes les resulta fácil cómo hablar o realizar cualquier otra tarea.
A los demás, que no poseemos ese don, también nos gusta escribir, y tratamos de expresar nuestras vivencias, sentimientos de ternura o pasión, relatos de ficción, etc., en la medida de nuestras posibilidades.
En mi caso, no me veo con la capacidad de crear grandes textos literarios, (tampoco mis manos me lo permiten); por eso, desde mis 81 primaveras, lamento no disponer de más tiempo para estudiar, y así llegar a escribir correctamente. Por el momento me conformo con realizarlo poniendo en ello voluntad y amor.
Solo le pido a Dios me permita seguir bien en los días que me queden para poder transmitir todo lo que aún anida en mi corazón y en mi mente: locura, sentimientos de adoración..., y poder llegar a dar compañía a todos los que sufren de soledad
He notado que escribir es como vivir el amor con letras; poder decir lo que siento en cada momento, de rencor o debilidad. Por ello, me siento feliz al lograr lo que nunca creí que podría hacer, plasmar en un folio que luego se convirtió en un libro en él que dejé escrito lo que es amar y ser amada, para así llegar al alma de las personas. Mi mayor deseo es transmitirles lo que siento en cada instante: agradecimiento, satisfacción y comprensión… tan solo para seguir disfrutando de la vida, dando compañía a todo el que lo necesite.
Asimismo me rodearé de aquellas personas que me den deseos de continuar gozando de ni existencia.
Y al caer el día, esperaré en mis sueños recibir a las musas para seguir cumpliendo mis anhelos, ¡llegar a escribir, para dar compañía a tantas personas que se encuentran solas, lograr cubrir la ausencia del ser amado…!

