Dama de RojoEDITH AGUIRRE
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PARA SEGUIR VIVIENDO · 13 DE 45

AGRADECIMIENTO

Lectura a tu medida

En uno de sus mensajes, José me pidió el correo electrónico de David. Se lo envié, sin dejar de entender para qué lo necesitaba. David nos contó que recibió un mensaje dirigido a él y a Andrés. En él les agradecía el permiso que me habían dado para viajar a España; les prometía que cuidaría de mí y me haría muy feliz, que nunca olvidaría el comportamiento de ambos, que sin haberlo conocido personalmente le confiaron a su madre. Y eso era muy importante para él.

José le envió a David una copia de su identificación y todos los datos necesarios para poder ubicarlo en cualquier momento, como la dirección y los teléfonos. También le repitió varias veces que le hicieran saber si tuviese una necesidad de dinero en mi ausencia, se lo enviaría enseguida. También le prometió llamarle por teléfono todos los días, para que supiesen de mí.
Por su modo de actuar, cada día me convencía más de que José era un hombre bueno y correcto, me lo demostraba a diario con sus buenas acciones. Por eso los chicos aceptaron mi viaje con mucha alegría.

Los días siguientes fueron una locura, preparando mis cosas y solicitando las vacaciones. No tuve problemas, pues disponía de más de cien días a mi favor. Hacía años que no salía de vacaciones, por eso tanto mis superiores como mis compañeros se sorprendieron por mi decisión tan repentina de viajar.

A mis compañeras de trabajo no les conté nada de mi aventura; fue el consejo de mi directora, pues éramos muy amigas. A pesar de los años transcurridos, recuerdo sus palabras: «No comentes nada de eso, no sabes qué puede ocurrir. Aunque yo tengo fe en que todo te irá muy bien, ya es hora. De ser así, les contarás tu aventura; y si no, lo guardarás para ti sola en tus recuerdos».