A pesar de los doce años que han transcurrido, sigo pensando en ti. Después de tu partida derramé muchas lágrimas al contemplar nuestras fotos, tomadas de los dos juntos. En esta página no logro plasmar lo que he sentido durante nuestra unión cuando me regalabas tu gran amor. Partiste de mi lado. Desde entonces miro al cielo para conectar contigo, mi amor. Me quedó tu sonrisa grabada en la memoria. La verdadera me la robaste con tu partida, igual que la voz que me decía palabras de cariño. Al no tenerte al lado, me siento enferma, mas percibo tus caricias como una cálida brisa. Daría mi vida por tenerte a mi lado, porque siento tanto deseo de acariciarte y que me acaricies. Extraño tus labios sobre los míos, dándome un beso…
Ya no te tengo conmigo. Me duele mucho tu ausencia y no la puedo aceptar. Pero tu recuerdo está a mi lado por siempre. Porque fuiste mi todo, porque me lo diste todo. Por eso llevo tu ternura conmigo. Entre la gente en la calle creo ver tu mirada. A veces pienso que escucho tu voz. Al recordar tus besos, toco las nubes. Te siento de nuevo en mis brazos cuando cierro los ojos; pero al abrirlos me doy cuenta de mi soledad, y la angustia me consume. Prefiero pasar hambre y frío a no sentir tu calor; añoro tu mano tomando la mía…
Pero debo entender que ya nunca más estarás. Debo admitir tu ausencia y andar por el mundo sola. Pues tú, con tu ejemplo, me diste valor; por eso, aun sin estar, me das fuerzas para seguir viviendo.
