Dama de RojoEDITH AGUIRRE
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PARA SEGUIR VIVIENDO · 21 DE 45

CIUDAD DE TOLEDO

Lectura a tu medida

Al día siguiente de mi llegada hicimos nuestra primera excursión. Durante el desayuno, José me explicó que para ello había elegido Toledo, porque quería que durante mi primer viaje tuviese una idea de la imagen de todo el país, de las bellezas que albergaba. Toledo es una de las ciudades españolas de mayor riqueza monumental, conocida como la ciudad de las tres culturas por la convivencia entre cristianos, árabes y judíos durante varios siglos. Tras sus murallas conserva un enorme legado histórico y cultural: iglesias, palacios, fortalezas, mezquitas y sinagogas. Al llegar, José me compró un librito donde se explicaba todo lo relacionado con esta ciudad.

Toledo me pareció impresionante; nunca había visto tanta belleza, ni siquiera en las películas. Cuando visitamos la mezquita, la única de las diez que existieron en el pasado y que permanece todavía, quedé tan encantada con su magnificencia que aquello me pareció un sueño. Los ojos se me llenaron de lágrimas, apenas podía aguantarlas. Al terminar el recorrido, salimos a la calle y no pude contenerlas más. De hecho, me sentí avergonzada por el brote de la emoción y le pedí disculpas a José, pues él se había dado cuenta de mi estado. Sin decirme nada, me llevó hasta una cafetería cercana.

—Muñeca —me dijo gentilmente—, es increíble que a tan pocas horas de tenerte a mi lado haya conocido otra de tus virtudes: tu conmoción ante la belleza. Puedo asegurarte de que no todos somos capaces de reaccionar así. Expresas sin palabras lo que sientes. Nunca más me pidas disculpas por esas cosas. ¡Por favor! Actúa tal y como eres, no me ocultes tus sentimientos; pues eso nos ayudará a conocernos mejor.

Ya han pasado más de veinte años de aquella visita, pero no he olvidado lo que pedí en la Catedral de Toledo ante la imagen de Cristo crucificado: si me estaba equivocando de camino, que Él me diera una señal. No recibí ningún indicio de ello y acepté mi destino. Fui muy feliz con mi esposo; en mis oraciones siempre le doy las gracias al Señor por haberlo cruzado en mi camino. Y por todo lo que este hermoso país me ha brindado y me sigue brindando.